martes, 14 de septiembre de 2010
Salmo
Bendize, ó minha alma, ao SENHOR, e tudo o que há em mim bendiga o seu santo nome.
Bendize, ó minha alma, ao SENHOR, e não te esqueças de nenhum de seus benefícios.
Ele é o que perdoa todas as tuas iniqüidades, que sara todas as tuas enfermidades,
Que redime a tua vida da perdição; que te coroa de benignidade e de misericórdia,
Que farta a tua boca de bens, de sorte que a tua mocidade se renova como a da águia.
O SENHOR faz justiça e juízo a todos os oprimidos.
Fez conhecidos os seus caminhos a Moisés, e os seus feitos aos filhos de Israel.
Misericordioso e piedoso é o SENHOR; longânimo e grande em benignidade.
Não reprovará perpetuamente, nem para sempre reterá a sua ira.
Não nos tratou segundo os nossos pecados, nem nos recompensou segundo as nossas iniqüidades.
Pois assim como o céu está elevado acima da terra, assim é grande a sua misericórdia para com os que o temem.
Assim como está longe o oriente do ocidente, assim afasta de nós as nossas transgressões.
Assim como um pai se compadece de seus filhos, assim o SENHOR se compadece daqueles que o temem.
Pois ele conhece a nossa estrutura; lembra-se de que somos pó.
Quanto ao homem, os seus dias são como a erva, como a flor do campo assim floresce.
Passando por ela o vento, logo se vai, e o seu lugar não será mais conhecido.
Mas a misericórdia do SENHOR é desde a eternidade e até a eternidade sobre aqueles que o temem, e a sua justiça sobre os filhos dos filhos;
Sobre aqueles que guardam a sua aliança, e sobre os que se lembram dos seus mandamentos para os cumprir.
O SENHOR tem estabelecido o seu trono nos céus, e o seu reino domina sobre tudo.
Bendizei ao SENHOR, todos os seus anjos, vós que excedeis em força, que guardais os seus mandamentos, obedecendo à voz da sua palavra.
Bendizei ao SENHOR, todos os seus exércitos, vós ministros seus, que executais o seu beneplácito.
Bendizei ao SENHOR, todas as suas obras, em todos os lugares do seu domínio; bendize, ó minha alma, ao SENHOR.
miércoles, 3 de marzo de 2010
SALMO 107
Den gracias al Señor, porque el es bueno
Su gran amor perdura para siempre.
Que lo digan los redimidos del Señor,
A quienes redimió del poder del adversario
A quienes reunió de todos los países,
De oriente y de occidente, del norte y del sur
Vagaban perdidos por parajes desiertos
Sin dar con el camino a una ciudad habitable
Hambrientos y sedientos
La vida es les iba consumiendo
En su angustia clamaron al Señor,
Y él los libro de su aflicción.
Los llevo por el camino recto
Hasta llegar a una ciudad habitable.
Que den gracias al Señor por su gran amor
Por sus maravillas a favor de los hombres
¡El apaga le sed del sediento,
Y sacia con lo mejor al hambriento!
Afligidos y encadenados,
Habitaban en las mas densas tinieblas
Por haberse rebelado contra la palabra de Dios,
Por menospreciar los designios del Altísimo
Los sometió a trabaos forzados
Tropezaban y no había quien los ayudara.
En su angustia clamaron la Señor,
Y el los salvo de sus aflicción.
Les saco de las sombras tenebrosas
Y rompió en pedazos las cadenas.
¡Que den gracias Al Señor por su gran amor
Por sus maravillas a favor de los hombres!
¡Él hace añicos las puertas de bronce
Y rompe en mil pedazos las barras de hierro!
Trastornados por su rebeldía
Afligidos por su iniquidad,
Todo alimento les causaba asco
¡Llegaron a las puertas mismas de la muerte!
En su angustia clamaron al SEÑOR,
Y les salvo de sus aflicción.
Envió su palabra para sanarlo,
Y asi los rescato del sepulcro.
¡Que den gracias al SEÑOR por su gran amor
Y por sus maravillas a favor de los hombres!
¡Que ofrezcan sacrificios de gratitud,
Y jubilosos proclamen sus obras!
Se hicieron a la mar en sus barcos;
Para comerciar surcaron las muchas aguas.
Alli, en las aguas profundas,
Vieron las obras del SEÑOR y sus maravillas.
Habló Dios y se desato un fuerte viento
Que encrespo las olas
Que subían los a los cielos y bajaban al abismo.
Ante le peligro, ellos perdieron le coraje.
Como ebrios tropezaban, se tambaleaban;
De nada les valia de toda su pericia.
En su angustia clamaron al SEÑOR,
Y el les saco de su aflicción.
Cambio la tempestad en suave brisa;
Se sosegaron las olas del mar
Ante esa calma se alegraron,
y Dios los llevo la puerto anhelado .
¡Que den gracias al Señor por su gran amor,
Por sus maravillas a favor de los hombres!
¡Que los exalten en la asamblea del pueblo!
¡Que lo alaben en el concejo de los ancianos!
Dios convirtió los ríos en desierto s,
Los manantiales en tierra seca,
Los fértiles terrenos en tierra salitrosa,
Por la maldad de sus habitantes
Convirtió el desierto en fuentes de agua
La tierra seca en manantiales;
Hizo habitar alii a los hambrientos
Y ellos fundaron una ciudad habitable
Sembraron campos, plantaron viñedos,
Obtuvieron abundantes cosechas.
Dios los bendijo y se multiplicaron,
Y no dejo que menguaran sus rebaños
Pero si merman y son humillados,
Es por la opresión, la maldad y la aflicción.
Dios desdeña a los nobles
Y los hace vagar por desiertos sin senderos.
Pero a los necesitados los saca de sus miserias.
y hace que sus familias crezcan como rebaños.
Los rectos lo verán y se alegraran.
Pero todos los impíos serán acallados.
Quien sea sabio, que considere estas cosas
Y entienda bien el gran amor del Señor.

