Edificacion

domingo, 21 de febrero de 2010

Aprender De La Vida De José


Algunos años atrás, David Edwards, estaba dando una conferencia sobre la vida de José.

Él declaró: “La vida de José puede ser resumida en tres vocablos: Vendido, Encarcelado y Exaltado”. Estas tres palabras formarán el bosquejo de este capítulo.

Cuando era un adolescente, solía llorar sin control cada vez que leía la historia de la vida de José (Gn 37-49). Durante años no entendía lo que me estaba pasando ni el porqué. ¿Por qué me hacía llorar tanto la historia de José?

Entre las edades de los dieciséis y los treinta, la primera fase de mi ministerio estaba en desarrollo. Durante esos años, comencé a comprender que el patrón de mi vida era muy semejante al de José. Había un paralelo misterioso, demasiado preciso como para ser considerado como una mera coincidencia. Era como si Dios hubiera planificado mi vida misteriosamente en un molde similar al de José, en el cual, mi vida había sido echada. Así que, a la edad de cincuenta y tres, estoy más convencido que nunca de que esto es verdad.

En los treinta y cinco años o más que he sido ministro, me he dirigido a incontables líderes de la Iglesia quienes han estado pasando por experiencias similares a las de José y a las mías. Aunque no siempre había esa “pasión espiritual” intensa en José, la cual existe en mi experiencia, esos líderes están muy conscientes de que fuerzas inexplicables estaban moldeando sus vidas y ministerios.

Por esa razón, creo que un cuidadoso examen de la preparación de José para el liderato es un estudio muy valioso. De seguro que le ayudará a entender lo que ha sucedido y lo que sucederá, a medida que Dios le va preparando para el liderato y para extender sus responsabilidades. A medida que lee lo que sigue, es mi esperanza que reciba tanto ánimo de la vida de José como yo mismo he recibido.

A. VENDIDO
1. Llamamiento Temprano
José, al igual que yo, recibió una revelación concerniente a su llamamiento cuando apenas era un adolescente. A la edad de diecisiete, José tuvo una serie de sueños que Dios le dio. Tales sueños, indicaron que José estaba destinado a desempeñar un papel de liderato que lo llevaría a ocupar posiciones de prominencia y, que desde allí, iba a poder ayudar a muchas personas.

Además, así como yo, José no tuvo la sabiduría de mantenerse callado, lo cual, le metió en graves problemas con sus hermanos. Sus sueños no fueron apreciados por ellos en lo más mínimo. Tal vez había algún matiz de orgullo espiritual en José, aunque la Biblia no habla nada al respecto.

Debido a que era el hijo que tuvo su padre en su vejez, Israel (Jacob) amó a José más que a sus otros hijos. Él le hizo un hermoso “abrigo de extremos” (y de muchos colores). Las mangas le llegaban hasta la palma de las manos y la falda hasta los tobillos. Era como una indumentaria usada por los príncipes en los palacios de los reyes.

En contraste, sus hermanos vestían las túnicas cortas y pantalones de pastores de ovejas: vestiduras de hombres de campo. Todo esto combinado, hizo que los once hermanos se sintieran celosos de la posición privilegiada de José.

Un día Israel (Jacob), el padre de José, lo envió a supervisar lo que estaban haciendo sus hermanos, y a traerle un informe de ellos y de los rebaños que atendían. Cuando ellos vieron que venía José, conspiraron en la manera que lo iban a matar a fin de que pareciera un accidente. El hermano mayor, Rubén, intervino y sugirió que lo lanzaran dentro de una cisterna por un tiempo. De esa manera, José fue lanzado en una cisterna.



2. Problemas Y Contrariedades
Este tiempo en la vida de José es típico que lo padezcan, en sus comienzos, los muchos que son llamados al ministerio. En mi propio caso, tan pronto como me gradué de la escuela superior, me uní a “mis hermanos” en un instituto de entrenamiento para misioneros donde se estaban preparando para salir a los campos del mundo.

Durante mi año en ese lugar, a cada rato me metía en problemas debido a que muchos estudiantes estaban siendo bautizados con el Espíritu Santo y me culpaban a mí de ello, pues venía de una “familia Pentecostal clásica”. A menudo era “llamado a rendir cuentas” o a explicar qué parte había jugado yo en tales acontecimientos.

El hecho fue que sólo hablé con los estudiantes que vinieron a mí para preguntarme acerca del Espíritu Santo. De las docenas que lo recibieron durante ese año, solamente tres o cuatro habían venido conmigo. Los demás, lo habían recibido mientas permanecían a solas en la montaña orando y buscando a Dios. Él vio sus corazones hambrientos y se los llenó.

A medida que el año escolar progresaba, trabajé arduamente en todas mis asignaciones. Debido a mi experiencia en la operación de equipos de imprenta, trabajé muchas semanas sin compensación en la imprenta de publicaciones. Mi aptitud natural para las cosas mecánicas me calificó para trabajar muchas semanas más ayudando a remodelar un avión de carga y convertirlo en un avión de pasajeros para transportar misioneros alrededor del mundo.

Cuando llegó el momento para revisar a los estudiantes que se graduaron para entrevistas misioneras, yo recibí un papel para firmarlo. En él se me pedía que prometiera que jamás enseñaría o predicaría sobre el Bautismo del Espíritu Santo.

Por supuesto que no firmé una promesa como aquella. Tenía que ser fiel a la Biblia y al llamado de Dios para mi vida. Cuando rehusé hacerlo, me pidieron que me fuera. Con el corazón quebrantado por aquella traición, me fui desanimado y confuso. No hubo nadie que me diera las “gracias” por lo que había trabajado.

A pesar de todo aquello, los amé en Cristo. Unos años después, contribuí dinero para el fondo general de aquella misión y ayudé a sostener sus misioneros.

B. ENCARCELADO
Mientras los hermanos de José discutían lo que iban a hacer con él, una caravana de mercaderes madianitas pasaron por donde ellos estaban. Judá dijo: “¿Por qué no vendemos a José a los madianitas?”

-“¡Buena idea!” - dijeron los demás. Y así lo hicieron. José fue vendido a la esclavitud por veinte piezas de plata (el mismo precio por el cual Judas traicionó a Jesús).

En Egipto, en una venta de esclavos, un hombre llamado Potifar capitán de la guardia de faraón, compró a José como esclavo. No pasó mucho tiempo sin que Potifar se diera cuenta de que Dios bendecía todo lo que hacía José. Por eso fue que lo hizo mayordomo o ayudante administrativo de toda su casa y negocios.

1. Acusación Falsa
José era un joven muy bien parecido, y la esposa de Potifar comenzó a hacerle proposiciones amorosas. Quería que José tuviera relaciones sexuales con ella. Pero José se negaba continuamente. Un día lo agarró y quiso obligarlo a que se acostara con ella en la cama. Pero en lugar de hacerlo, José salió corriendo de la casa. En la lucha, ella se quedó con la túnica de José.

Esa noche, cuando Potifar llegó, su mujer le dijo que José había tratado de forzarla a tener relaciones con él. Tal acto enojó a Potifar extremadamente, quien ordenó que le metieran en prisión de inmediato.

“Afligieron sus pies con grillos; en hierro fue puesta su persona…” (Sal 105:18). Por medio de la mentira de la esposa de Potifar, José fue encarcelado.

¿Podría usted identificarse con estos problemas al reflexionar sobre los primeros años de su ministerio? Quizás usted esté padeciendo de una gran “traición” o falsa acusación, alguien le ha vendido o traicionado y está sangrando por una experiencia tan dolorosa. No obstante, Dios tiene un propósito para ello.

2. Dios Está En Control
Encuentro extremadamente interesante notar que la Biblia dice: “Envió [Dios] un varón delante de ellos, a José, que fue vendido por siervo para salvar a su pueblo del hambre” (Sal 105:17). ¿Dios envió a José? Yo pensaba que fueron sus hermanos los responsables de tramar su muerte y de venderle como esclavo. Sí, esa es la historia que el hombre puede ver, pero desde el punto de vista divino, Dios estaba envuelto en tal negocio todo el tiempo, obrando todas las cosas para el bien de José y de la familia escogida.

Si solo pudiéramos entender esto cuando las pruebas, rechazos, malos entendidos e injusticias vienen a nuestras vidas. Dios está en control. Si no somos culpables de cosas malas, y no estamos sufriendo por desobedecer voluntariamente, sabemos que Él hará que todas las cosas que parezcan obrar contra nosotros, obren para nuestro bien y el bien de los demás.

3. Un Ejemplo Personal
Dios me tenía que enseñar algo muy importante. Cuando me inicié como predicador estableciendo nuevas iglesias, otros líderes de la iglesia me acusaron de cosas falsas. Yo no había hecho nada malo, pero dado a ciertos sacrificios que yo estaba haciendo al servir al Señor, tuvieron sospechas y celos.

a. Censurado. Me enteré que había sido censurado por hermanos a los cuales no les había hecho nada. Había sido traicionado por hermanos en quienes había confiado.

A medida que oraba y ayunaba, el Señor comenzó a darme versículos de la Biblia para ayudarme a entender lo que estaba sucediendo.

“…mas a aquel miraré que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra…

Oíd palabra de Jehová, vosotros los que tembláis a su palabra: Vuestros hermanos los que os aborrecen, y os niegan por causa de mi nombre, dijeron: Glorifíquese Jehová. Mas él se mostrará con alegría vuestra, y ellos serán confundidos” (Is 66:2, 5).

Con este versículo me convencí de dos cosas. Una: a pesar de lo que sucediera, tendría que mantener una actitud humilde y no contestar con ira ni arrogancia a nadie. Dos: estaba seguro de que me “iban a echar fuera de la confraternidad” de mi denominación.

Un día el Señor me dio un mandato muy específico y sobrenatural que me abrumó. Fue una declaración clara y precisa acerca de toda la situación. Sabía con precisión lo que iba a suceder y lo que tenía que hacer. En esa ocasión, el mensaje de Dios vino hacia mí en la 3ra. epístola de Juan.

Este libro relata la historia de un hombre llamado Diótrefes que es descrito en las siguientes palabras: “…no recibe a los hermanos y prohíbe a los que quieren recibir, y los echa de la iglesia” (v 10b).

Con un corazón muy triste, me senté y escribí una carta a mis enemigos. Les expliqué que Jesús dijo “Ama a tus enemigos”. Les aseguré respecto a mi amor hacia ellos y el porqué no tenía otra alternativa excepto la de presentar mi renuncia. Era la única manera de resolver la situación pacíficamente. Mi renuncia trajo paz. El mar tempestuoso se calmó.

b. Todas Mis Esperanzas Desaparecieron. Pero para mí también trajo la sensación de desesperación y frustración de que jamás podría cumplir el llamamiento para el cual había sido llamado.

Secretamente, se me había adherido a la única esperanza visible que tenía de que un día mis hermanos me ayudarían. Bajo sus auspicios, podría salir hacia alguna parte del mundo no evangelizada y poder ayudar a alcanzar a los perdidos para Jesús. Pero ahora ¡TODAS MIS ESPERANZAS SE HABÍAN DISIPADO! De seguro que nunca sucedería.

Le dije a mi esposa: “No hay manera alguna de que un día pueda cumplir mi llamado a predicar el evangelio en todo el mundo. Debí haber estado terriblemente equivocado once años atrás, tiempo en el cual, salí a obedecer lo que pensé que era el llamado de Dios. No hay manera de que pueda suceder en el presente”. Desde el punto de vista natural, eso era cierto.

c. Dios Tenía Un Plan. Ese fue uno de los tiempos más tenebrosos de mi vida. No sería hasta algunos años más tarde que llegaría a entender a plenitud que, así como José y sus hermanos, algunos “pensaron mal contra mí, mas Dios le encaminó a bien…para mantener en vida a mucho pueblo” (Gn 50:20).

A medida que continué buscando al Señor, Él me dejó saber que aunque tenía que ser cuidadoso, nunca debo “usar mal de mi potestad en el evangelio…SIENDO libre para con todos, me he hecho siervo de todos para ganar más” (1 Co 9:18, 19).

Al mismo tiempo, nunca soñé que Dios tuviera un plan tan grande para mi vida y ministerio. No tenía idea de que el Señor abriría puertas para nosotros en todo el mundo, a través de todas las barreras denominacionales.

1) El “Ministerio De José”. Siempre he tratado de reverenciar y honrar a mi denominación a pesar de lo que sucedió. Tampoco sugiero que lo que hice al retirarme deba ser el curso que todos tengan que seguir.

De José ya se había profetizado: “Las bendiciones…Serán sobre la cabeza de José, y sobre la mollera de…sus hermanos” (Gn 49:26). José no era un “hermano separado” por su propia voluntad, sino por la providencia divina. Así como yo, si hubiera sido su alternativa, se habría quedado dentro del círculo de la seguridad familiar, bajo la protección del patriarca. Sin embargo, Dios tenía un plan diferente para José.

La palabra del Señor acerca de su persona indicaba que él sería: “Rama fructífera junto a fuente, cuyos vástagos se extienden sobre el muro” (Gn 49:22). Las murallas jamás pueden encerrar un “Ministerio al estilo del de José”. Sus ramas siempre se extenderán por sobre la muralla, a fin de que cualquiera que esté en necesidad de su sombra o que esté fatigado y hambriento, pueda acogerse bajo su fresca sombra y comer de los frutos de sus ramas.

Las frutas y la sombra de una “rama que se remonta sobre la muralla”, están a la disposición del viajero sin tener que pagar por ello; como puede ver, ningún precio puede ser colocado sobre el fruto tomado de una rama que pasa por “encima del muro”.

Bajo la costumbre del Antiguo Testamento y el decreto del orden levítico, las ramas y el fruto que “pasaban por sobre la muralla” pertenecían al público, cualquiera podía comer de su fruto gratuitamente. Francia todavía mantiene esas leyes bíblicas de la agricultura, y sus agricultores son bendecidos por ello.
El clamor sale como en los tiempos antiguos: “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero venid, comprad, y comed. Venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche” (Is 55:1).

Fue para este “Ministerio de José” que Dios me estaba preparando. Pero en ese tiempo, no entendía la plena implicación de lo que estaba ocurriendo.

El sentido de ejecución, la soledad y el aislamiento fueron elementos muy difíciles para mi (así como pudieron haberlo sido para José). No obstante, Dios me había puesto en medio de todas aquellas circunstancias. No había nada que yo pudiera hacer para escapar de las mismas (a menos que estuviera dispuesto a violar la voluntad de Dios).

4. Probado Por La Palabra
“Hasta la hora que llegó su palabra [la de José], el dicho de Jehová le probó [examinó]” (Sal 105:19). Diez o doce años encerrado en prisión con cadenas en sus muñecas y un collar de acero alrededor de su cuello, destruiría la vida de cualquier hombre inocente.

José estaba en la estructura de las circunstancias diseñadas por el arquitecto divino. Pero al no tener conocimiento seguro de ello, hizo que su vida tuviera frustraciones indescriptibles. Si sólo hubiera sabido con seguridad, tal vez sus tribulaciones habrían sido más llevaderas o tolerables.
Todo lo que tenía eran sueños, y nada había obrado de la manera que los sueños indicaron. De hecho, todo lo que había sucedido hasta la fecha, era contrario a la revelación que había recibido de Dios.

Los sueños de José no indicaban que tendría que sufrir un rechazo total de parte de sus hermanos y que sería lanzado a una marmita o cisterna. Tampoco había indicación alguna en la revelación del Señor de que sería vendido como esclavo, que sería acusado falsamente y que pasaría largos años en prisión. Debió haberse preguntado: “¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué me está sucediendo todo esto?”

Cuando el primer mártir, Esteban, estaba exponiendo su último mensaje sobre la tierra, él relató la agonía de José: “Dios…le libró [a José] de todas sus tribulaciones” (Hch 7:10).

Sí, él padeció terribles persecuciones, persecuciones indescriptibles.

El no había hecho nada malo entre los de su casa, ni en la casa de Potifar. Sin embargo, allí estaba como un esclavo y prisionero, sin esperanza de volver a ver la luz del día. Se había conservado en castidad y pureza moral. Su recompensa había sido una condena de por vida y sin libertad condicional en un calabozo apestoso, caluroso, lleno de piojos, infestado de ceniza y cubierto de estiércol.

La mayoría de nosotros jamás llegaríamos a experimentar los sufrimientos que José padeció durante aquellos años solitarios de encarcelamiento. Tal vez vivía alimentándose de atole (alimentos líquidos) y probablemente no tenía agua limpia para beber, excepto las aguas sucias del Río Nilo para calmar su sed. Estaba siendo una víctima de los tratos y preparaciones de Dios.

Él, así como muchos de ustedes, fue escogido por Dios para el liderato, y esas circunstancias adversas constituyeron su universidad. Antes de que Dios terminara con José, éste último habría concluido varios doctorados en la “escuela de los golpes fuertes”.

C. Exaltado
Creo que la cosa más increíble para mí con relación a José, es su elasticidad, su increíble habilidad para mantener buenas relaciones con Dios, a pesar de tales circunstancias. Es un hecho que estaba libre de toda amargura y enojo, lo cual, podía verse en la fortaleza de la gracia maravillosa de Dios que le sostenía (le capacitaba).
1. Fiel Mayordomía
Cerca de unos diez años después de que José fue metido en prisión, dos de los presos tuvieron sueños. José se los interpretó al instante a ambos hombres. Aún en aquel foso infernal de la prisión, después de tantos años, el don de Dios todavía operaba en José. ¡Cuán asombroso!

Fue esa singular y fiel mayordomía de los dones de Dios, lo que eventualmente le condujo a su promoción y exaltación.

José le dijo al jefe de los coperos la interpretación de su sueño. Él sería restaurado a su posición de privilegio en el palacio de faraón. Y así sucedió, comprobando, de esa manera, la validez del don profético de José.

José apeló al copero para que hablara en su favor con faraón para ver si obtenía una suspensión de la sentencia o condena. Pero el desagradecido copero se olvidó muy pronto de José. Mientras tanto, el pobre panadero había sido ejecutado, como José se lo había dicho cuando le interpretó su sueño.

Dos años pasaron. Entonces, un día se difundió la noticia por todo el palacio de que el faraón había tenido varios sueños que le tenían muy perturbado.

Repentinamente el copero del rey se acordó de José. Tal vez él podría interpretar los sueños de faraón. Como resultado de la petición del rey para una audiencia, José fue bañado, afeitado, vestido apropiadamente y llevado de prisa ante la presencia de faraón.

Tan pronto se enteró de los sueños, inmediatamente José expuso la interpretación. Habría siete años de gran abundancia en la agricultura, los cuales, serían seguidos de siete años de gran hambre y sequía en toda la tierra.

José también delineó ante faraón un plan de catorce años de acción que minimizarían el impacto de la calamidad que vendría.

2. Promoción
Faraón estaba tan impresionado con José que le hizo al momento, segundo después de él en el gobierno de todo Egipto. Sólo faraón sería más grande que José en autoridad.

“Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y púsolo en la mano de José, e hízole vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello… He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto” (Gn 41:42,43).

¡Finalmente ocurrió! José había sido “exaltado” hasta ocupar el trono de Egipto. Su extenso matrimonio con el dolor, la soledad, la prisión, las cadenas y los grillos de hierro se terminaron. ¡Su día había amanecido! Ese fue el día en el cual la palabra de la promesa de Dios finalmente comenzaba a cumplirse.

3. Nuestro Día De Coronación
Sé que para todos los que hayan olvidado o dejado a lado todas las cosas para seguir a Cristo, este día de coronación será seguido de otra era, en la cual reinaremos con Él. Pero créame, las pruebas y sufrimientos por los que pasamos en el presente, determinarán la extensión de nuestra remuneración en ese día.

No obstante, también sé que aún en esta vida Jesús prometió darnos padres, madres, hermanos y hermanas; además de tierras, casas, etc. a todos los que hayamos dejado todo para seguir a Cristo (Mt 19:29). Hay días celestiales sobre la tierra para los que son llamados, escogidos y permanecen fieles como lo fue José.

D. CONCLUSION
“No os engañéis…todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien; que a su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado. Así que, entre tanto que tenemos tiempo, hagamos bien a todos, y mayormente a los domésticos de la fe” (Ga 6:7-10).

“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano” (1 Co 15:58).

sábado, 20 de febrero de 2010

Los Cielos


“...Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra, mas tú, teme a Dios” (Ec 5:2, 7).

A. ¿QUÉ ES EL CIELO?

1. El Cielo Es El Lugar De La Morada De Dios

“¿No está Dios en la altura de los cielos? ¡Mira lo encumbrado de las estrellas, cuán elevadas están!” (Job 22:12). Lea también Deuteronomio 26:15.

2. El Cielo Es El Lugar Donde Está El Trono De Dios

“Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos” (Sal 103:19). Lea también Isaías 66:1.

3. El Cielo Es El Lugar Donde La Gloria De Dios Resplandece A Plenitud

“Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego, procedía y salía de delante de él...” (Dan 7:9, 10). Lea también Hechos 7:55.

4. El Cielo Es El Lugar De Los Justos Que Murieron (Los Creyentes)

“Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos” (2 Co 5:1).

5. El Cielo Es El Futuro Hogar De Todos Los Creyentes

“Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos. Y clamaban en gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono...” (Ap 7:9, 10).

B. LA NATURALEZA DEL CIELO

El cielo es un lugar más allá de cualquier cosa que podamos imaginar o concebir (1 Co 2:9; 13:12). El cielo es como un lugar de santidad, lleno de gloria y sin fin. Pero aunque la Biblia no describe todos los detalles de cómo es el cielo, sí nos da algunos detalles respecto a su naturaleza. Estos son:

1. Un Lugar De Gran Gloria

“Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre...” (Mt 13:43).

2. Un Lugar De Adoración Continua

“Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y Honra y Gloria y poder son del Señor Dios nuestro...Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!...” (Ap 19:1-6). Lea también Apocalipsis 5:11, 12.

3. Un Lugar Que Nunca Tendrá Fin

“...os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 P 1:11). Lea también 1 Pedro 1:4.

4. Un Lugar Que No Está Corrompido Por El Mal

“No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero” (Ap 21:27).Lea también Ef 5:5.

El libro de Apocalipsis describe la Nueva Jerusalén, la cual, desciende del Cielo como un lugar donde no hay:

a. Noche (22:5)

b. Maldición (22:3)

c. Dolor (21:4)

d. Llanto, ni dolor (21:4)

e. Muerte (21:4)

Esto es así debido a que la naturaleza del Cielo es un producto de la naturaleza de Dios. Siendo que el Cielo es la plena manifestación de Su Presencia, lo que es Dios, el Cielo es como un lugar de santidad, lleno de gloria y sin final.

C. NUESTRA CONEXIÓN CON EL CIELO

Como creyentes, ahora vivimos nuestras vidas en unas relaciones especiales con el Cielo, debido a que:

1. Pertenecemos Allá

“Sino que os habéis acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos...” (He 12:22, 23). Lea también Filipenses 3:20.

2. Estamos Entronados Allá

“Y juntamente con él [con Cristo] nos resucitó [Dios], y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús” (Ef 2:6).

3. Tenemos Nuestra Fuente De Vida Allá

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Ef 1:3). Lea también Colosenses 3:1-4.

4. Tenemos Nuestros Nombres Registrados Allá

“Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos” (Lc 10:20). Lea también Hebreos 12:23.

5. Hemos Sido Enviados Por Aquél Que Vive Allá

“No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo... Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo” (Jn.17:16, 18): Lea también 2 Corintios 5:20.

6. Tenemos Nuestros Ojos Puestos Allá

“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria. No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Co 4:17, 18). Lea también Hebreos 11:9, 10, 14-16.

7. Tenemos Nuestro Tesoro Allá

“...nos hizo renacer para una esperanza viva...para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros...” (1 P 1:3, 4). Lea también Mateo 6:19-21.

8. Hemos Sido Llamados Para Que Un Día Vayamos Allá

“...pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil 3:13, 14).

Jesús Mismo antes de ascender al cielo, hizo una promesa especial a cada creyente.

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez y os tomaré a mi mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Jn 14:1-3). Lea también Juan 17:24.

MI DECISIÓN

Hoy decido poner mis afectos en las cosas del Cielo, no en las de la tierra. Entiendo que mi vida sobre este mundo es temporal; así que, viviré siguiendo ciertas prioridades preestablecidas por esta verdad. Compartiré con los demás las buenas nuevas acerca de este maravilloso y eterno hogar, el cual, Jesús fue a preparar para todos los que creen en Su nombre.


viernes, 19 de febrero de 2010

El Espíritu Santo



Después de que Jesús se levantó de los muertos, se le apareció a Sus discípulos por 40 días. Luego, cuando todos se congregaron juntos con Él en la cúspide de una montaña, Él fue llevado al cielo ante sus ojos (Hch 1:1-11). No obstante, antes de que se fuera, Jesús les dejó a sus seguidores una promesa muy especial y maravillosa:

“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad… Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré…” (Jn 14:16-18; 16:5-7).

Jesús no nos ha dejado solos en el mundo. Él nos ha enviado el Espíritu Santo.

A. EL ESPÍRITU SANTO ES DIOS

Lo primero que debemos entender acerca del Espíritu Santo es que Él es en realidad Dios.

“Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?…No has mentido a los hombres, SINO A DIOS” (Hch 5:3, 4). Lea también 2 Corintios 3:17.

Dios ha escogido expresarse a Sí mismo como Padre hacia la humanidad, como Hijo y como el Espíritu Santo. Estos son la expresión de tres Personas (Personalidades) diferentes y, con todo, las tres son una.

B. EL DON DEL ESPÍRITU SANTO

El Espíritu Santo es el don de Dios para cada creyente. Cuando una persona cree en Jesús y recibe la salvación que Él ofrece, el Espíritu Santo es el don de Dios para cada creyente. Cuando una persona cree en Jesús y recibe la salvación que Él ofrece, el Espíritu Santo viene a vivir en el corazón del creyente, desde donde le imparte la vida espiritual.

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare” (Hch 2:38, 39). Lea también Juan 7:37-39.

C. LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO

1. En la vida personal del creyente

El Espíritu viene a morar dentro del creyente para ministrarle personalmente:

a. Él Da Testimonio De Nuestra Relación Con Dios. “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Ro 8:16). Lea también 1 Juan 3:24.

b. Él Enseña. “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Jn 14:26).

c. Él Guía. “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Ro 8:14).

d. Él Nos Ayuda A Vivir Una Vida Agradable A Dios. “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Ga 5:16). Lea también Ga 5:17-25.

e. Él Nos Ayuda En La Oración. “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Ro 8:26).

f. Él Confiere Vida A Nuestros Cuerpos. “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (Ro 8:11).

2. En El Creyente Para El Servicio

Además de darle al creyente el Espíritu Santo para que more en su vida, Dios también desea llenar y bautizar al creyente con el Espíritu Santo, a fin de dotar su vida con poder para servir y glorificar a Dios en el mundo.

a. El Espíritu Santo Otorga Poder Y Valor Para Dar Testimonio. “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch 1:8). Lea también Hechos 2:14-40.

b. Él Introduce El Reino Sobrenatural. “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo…porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas” (1 Co 12:4, 8-10). Lea también Hechos 2:4; 10:46; 19:6.

c. Él Testifica Que Jesús Está Vivo. “El Dios de nuestros padres levantó a Jesús… Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen” (Hch 5:30-32). Lea también Hechos 4:31-33.

d. Él Trae Un Entendimiento Refrescante De La Palabra De Dios. “…como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (1 Co 2:9, 10). Lea también Juan 16:13.

e. Él Llena Nuestro Espíritu De Adoración Verdadera Para Dios. “…sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Ef 5:18-20). Lea también Juan 4:24.

f. Él Glorifica A Jesús. “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Jn 16:13-15). Lea también Juan 15:26.

D. COMO SER BAUTIZADO CON EL ESPÍRITU SANTO

Dios quiere que su Santo Espíritu, quien reside en usted debido a que es un creyente en Jesús, le llene hasta rebosar de poder, a fin de que pueda rendirle un buen servicio (Ef 5:18).

1. Es Un Don Prometido Por Dios; Así Que, Pídalo

“…¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lc 11:13). Lea también los versículos 9-12.

2. Comience A Alabar A Dios A Medida Que Reciba En Fe

“Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén” (Lc 24:52, 53).

3. Usted Puede Hablar Con Una Lengua Sobrenatural

“…vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas…” (Hch 19:6). Lea también Marcos 16:17; Hechos 2:4; 10:45, 46; 1 Corintios 14:5, 18.

MI DECISIÓN

Doy gracias a Dios por el don del Espíritu Santo en mi vida. Tomo hoy la decisión de responder a la dirección e impulsos del Espíritu Santo. Determino aprender a escuchar la voz del Espíritu Santo en mi corazón. Escojo estar lleno con el Espíritu. Ahora abro mi espíritu para que sea lleno con el Espíritu Santo.

miércoles, 17 de febrero de 2010

RECIBIENDO LA DIRECCIÓN DE DIOS



Una de las tremendas bendiciones que resultan del asunto de salir a trabajar para Cristo por fe, es que comienzan a suceder cosas gloriosas en su vida. A medida que se rinde totalmente a Dios y empieza a actuar en obediencia a Su Palabra, la bendición, el crecimiento y el aumento vienen como consecuencia.

Si caminamos fielmente con Dios, estaremos en la necesidad de Su dirección divina cada vez que vayamos a hacer decisiones en relación a Su voluntad para nuestras vidas.

Las Escrituras tienen muchas promesas de que Dios dirigirá nuestros caminos. Isaías 58:11 en particular establece claramente: “Jehová te pastoreará siempre…”.

Tras ver que ésta promesa es nuestra, necesitaremos saber cómo actuar en relación a ella, cómo discernirla y cómo obtener la dirección de Dios.

A. DEBEMOS TENER EQUILIBRIO

Podemos conducirnos erróneamente aun mientras buscamos sinceramente la voluntad de Dios. Para evitar conducirnos erróneamente, debemos tener un equilibrio entre los extremos de raciocinio humano (intelecto, objetividad) por un lado, y por el otro puro emocionalismo (intuición, subjetividad).

1. Objetividad, Subjetividad

Un extremo rechaza toda experiencia cristiana objetiva, mientras que el otro, bordea el puro misticismo.

La persona que es totalmente objetiva, nunca caminará en agua como Pedro. No es racional que la gente camine en agua. Por el otro lado el místico subjetivo no comerá fruta con su desayuno si una voz del cielo no le da permiso. (Cualquiera de estas posiciones es extrema y peligrosa para un líder de la iglesia que quiere hacer la voluntad de Dios.)

Una vez que se empieza a buscar a Dios con todo el corazón, hay trampas que surgen si uno no tiene equilibrio entre estas dos cosas. Con referencia al lado subjetivo, dice Pablo en 1 Corintios 14:10: Tantas clases de idiomas hay, seguramente, en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado”.

Hay muchas clases de voces que le hablan a usted; por consiguiente, debe probarlas para discernir lo que es de Dios y lo que no lo es.

Por otra parte, no podemos dejar de lado lo subjetivo, y ser tan razonables y lógicos que rechacemos uno de los elementos de la fe, que es el de experimentar riesgos. Los pasos de fe (fe es una respuesta en obediencia a la palabra de Dios) son esenciales para el éxito.

2. Fe / Presunción

Cuando usted haga algo que es imposible de hacer y funcione, el ingrediente que hace que funcione es la fe. Cuando se toca el asunto de la dirección, esa fe tiene que estar basada sobre algo que sea de Dios, de otra manera, podemos actuar por presunción y no por fe, lo cual, hará que tropecemos y nos salgamos fuera de la trayectoria correcta.

B. DEBEMOS ACTUAR EN FE

1. Elías: Un Ejemplo

La interrelación entre fe y guianza está claramente ilustrada en la vida de Elías. Elías tornó a decir al pueblo, “Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por medio de fuego, ése sea Dios” (1 R 18:24).

Veamos la oración de Elías cuando se llegó la hora de la confrontación con los profetas de Baal:

“…el profeta Elías… dijo: Jehová Dios… sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas (1 R 18:36).

¿Qué causó el derrocamiento de los adoradores de Baal?

a. Dios Inició. Dios inició la confrontación.

b. Dios Comunicó. Dios le comunicó a Elías lo que quería que hiciera.

c. Elías Obedeció. Elías actuó en obediencia a la Palabra de Dios.

d. El Milagro Sucedió. ¿Cómo podemos obtener la guianza de Dios?

C. DEBEMOS USAR LAS LUCES DIRECCIONALES DE DIOS

Así que, Dios nos ha dado lo que yo llamaría “luces direccionales” para dirigir claramente nuestros caminos. A fin de que podamos saber reconocer estas luces direccionales, echemos un vistazo a una ilustración.

1. Nos Mantienen En Ruta

Un barco transoceánico que viene de alta mar por la noche, manda pedir que un piloto del puerto venga a su barco para que tome el mando del mismo. Él reemplaza al capitán porque conoce el canal mejor y puede dirigir el barco a puerto seguro a través de los lugares peligrosos donde podría encallar.

Para ayudar al piloto a mantener el barco en su rumbo, una serie de luces de navegación han sido instaladas en el puerto y en la tierra adyacente al puerto.

El piloto debe conseguir mantener una línea recta con estas luces para asegurarse de que el barco está en el centro del canal. De esa manera, al mantener las luces alineadas, no encallará, ni efectuará desviaciones que puedan llevar al barco a un final desastroso.

2. Tenemos Siete Luces

Estas luces de navegación son semejantes a las que Dios nos da para ayudarnos a mantenernos alineados y en la ruta en nuestra experiencia cristiana. Dios nos ha dado siete luces de señales por las que podemos tener la dirección divina y éstas pueden ayudarnos a evitar los naufragios. Estas siete luces son:

a. La Convicción Interna;

b. Confirmación En La Escritura;

c. Confirmación Profética;

d. Consejo Divino;

e. Evidencia Circunstancial;

f. La Paz De Dios y

g. Provisión De Dios

Consideremos cada una cuidadosamente.

3. Describiendo Las Siete

a. Convicción Interna. La primera luz direccional que describiré, es lo que yo denomino una convicción interna. Algunas personas llaman esto un “testimonio del Espíritu”.

En Hechos 16, Pablo estaba intentando entrar en Asia, pero Dios quería que fuera en otra dirección. El Espíritu le había impedido dos veces entrar en Asia; luego, le presentó una visión en la cual vio a un hombre macedonio que le decía: “Pasa a Macedonia y ayúdanos”. Siendo que el versículo 10 establece: “…dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio”, vemos que Pablo había llegado a una convicción y seguridad internas de que Dios deseaba que fuera a Macedonia.

1) Debe Venir En Primer Lugar. Así que, ahí fue donde comenzó su dirección: en una convicción interna. En primer lugar, usted tiene que tener alguna convicción interna de lo que Dios desea antes de que cualquier otra cosa pueda subseguir. Primeramente, Él coloca la responsabilidad sobre usted para determinar lo que desea para su vida.

La percepción de este conocimiento interior de lo que usted siente que Dios quiere que haga, puede ser conseguida por medio de su devota dedicación en la espera de Él, orar con fervor y buscar Su rostro hasta que descienda sobre su corazón la convicción de Su verdadera voluntad. Puede que no se encuentre absolutamente seguro de ello, pero aquí es donde necesariamente ha de comenzar su punto de partida.

Algunos acuden a un ministerio profético para recibir alguna “palabra del Señor” como si fueran a un adivinador o a alguien que dice la buenaventura. Ese es un concepto equivocado. Si usted obtiene dirección de otros antes de oír algo del Señor, va a terminar en confusión. Las palabras proféticas en la iglesia son para confirmación de la dirección de Dios, no para establecer la dirección para su vida.

b. Confirmación En La Escritura. Después de 40+ años de caminar con el Señor, llegué a la convicción interna de buscar la dirección de Dios. Esta convicción interna debe ir unida a la segunda luz direccional, la confirmación objetiva de las Escrituras.

Subjetivamente, yo digo que siento que esto es lo que Dios quiere que yo haga, pero objetivamente, tengo que medirlo a la luz de los principios de la Escritura.

1) Advertencia En La Escritura. Isaías 8:20 da una importante advertencia con respecto a esto: “¡A la ley y al testimonio!: si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido”. Una convicción, una voz o una profecía pueden desviarle si no están de acuerdo con las Escrituras.

Por ejemplo, Dios no dirige a un hombre para que se divorcie de su esposa y se case con otra. Jamás Dios guiaría a una persona en contradicción a Su Palabra.

2) No Contradicción. No hay Dirección de Dios que contradiga su palabra. Y recuerde, Dios no hace excepciones; no hay acepción de personas.

c. Confirmación Profética. Ahora bien, usted no puede navegar con una sola luz como señal direccional; ni siquiera puede mantener el rumbo con dos. Por consiguiente, necesitará de una tercera señal luminosa que Dios puede concederle, la de la confirmación profética, la de dirección por medio de la profecía.

1) Ejemplos De La Escritura. La Biblia tiene un número de casos donde el Señor utilizó la profecía para confirmar la dirección en una vida.

En Hechos 21:11, la confirmación profética vino de Agabo sobre algo que Pablo ya sabía: “…tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le entregarán en manos de los gentiles”.

En Hechos 20:23 Pablo ya había dicho: “Salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones”. En Hechos 21:4 volvemos a encontrar discípulos que le decían a Pablo por el Espíritu, que no subiese a Jerusalén”.

Aquí tenemos tres pasajes de las Escrituras que hacen referencia a la subida de Pablo a Jerusalén, y cada uno confirma lo anterior.

Por consiguiente, esto nos indica que hay una confirmación disponible para nosotros a través de la profecía de los creyentes que hablan por el Espíritu, que están confirmando la convicción interna que nos ha venido, y la cual a su vez, está en correspondencia con la Palabra de Dios.

2) Advertencia. Permítame darle una advertencia: ¡no haga esto al revés! Muchísimas personas comienzan con una dirección a través de la profecía, intentan encontrar algunos pasajes de la Biblia que las respalden y, después, tratan de convencerse a sí mismas de que eso es lo que Dios desea que hagan.

La primera obligación al buscar Su voluntad, está entre usted y Él, sin que haya algún otro ser humano como intermediario, salvo por alguna rara excepción en que Dios escoja abrogar este principio basándose en Su soberanía.

d. Consejo Piadoso. La cuarta señal de luz direccional, es una que es rechazada por muchos, de manera que acaban apartándose espiritualmente. Esa es la luz del consejo piadoso.

Salomón dijo unos mil años antes de Cristo: “...en la multitud de consejeros hay seguridad” (Pr 11:14).

1) Algunos Enseñan Error. Algunos enseñan hoy: “La Biblia dice ‘el negocio del rey requirió rapidez’, de manera que lo que tengas que hacer, hazlo deprisa”. Si usted vuelve al texto y encuentra el contexto, verá que fue la mentalidad equivocada del rey en el manejo de sus asuntos lo que requirió apresuramiento.

Cada vez que haya presión, un apresuramiento en su espíritu, y no pueda usted esperar para recibir un consejo piadoso, ¡tenga cuidado! Está usted a punto de desviarse. Isaías el profeta dijo: “El que cree no se dejará llevar por el apresuramiento”.

2) Busque A Un Anciano Respetable. Cuando hablamos del consejo piadoso, no queremos decir que se vaya a un novicio, a alguien recién venido a la fe o que un adolescente vaya a otro adolescente. Estamos hablando de un consejo piadoso que venga de alguien que conozca los caminos de Dios y haya estado caminando con Él con entendimiento espiritual durante muchos años. Usted debe ejercer sabiduría a fin de pesar su consejo piadoso y verlo como una de las luces direccionales de Dios.

e. Evidencia Circunstancial. Al continuar buscando la dirección divina, Dios da una quinta señal o luz direccional, la cual, confirma las circunstancias, a lo que podemos llamar: “evidencia circunstancial”.

Cuando esté caminando en el centro de la voluntad de Dios, teniendo una convicción interna o quizás una confirmación profética y un consejo piadoso, todos en línea con la Escritura, a menudo verá circunstancias definidas que confirman. Dios empezará a dar evidencia circunstancial favorable de que está en la trayectoria correcta.

1) Ejemplo Personal. Por ejemplo, cuando el Señor nos habló a mi esposa y a mí acerca de que nos deberíamos mudar del sur de los Estados Unidos hacia la Costa Occidental, fuimos a una agencia de bienes raíces para que pusieran nuestra casa en venta.

Ellos y casi todos a los que le contamos nuestros planes decían: “Oh, Hermano Ralph, se tomará por lo menos de año y medio a dos años para vender su casa. El mercado atraviesa por un tiempo de gran depresión económica; la gente está sin trabajo; es una temporada de recesión; etc., etc.,”.

Sin embargo, yo le dije a Rose: “Dios nos ha hablado; así que, estoy seguro de que Él es más que suficiente para ayudarnos a vender nuestro hogar en un espacio de tiempo razonable, ¡unas dos semanas!” Ese es exactamente el tiempo que nos tomó en venderla, y se nos presentaron cuatro compradores para la casa. Tampoco la vendimos a un precio regalado, sino que la vendimos a un precio justo según su valor en el mercado. Además, el comprador nos entregó la suma exacta de $4,500 por la opción sobre su valor de $9,000 en el mercado actual. Así que, para nosotros eso fue la evidencia circunstancial de que Dios nos estaba confirmando que estábamos dentro de Su divina voluntad.

2) Puede Haber Excepciones. Puede haber excepciones a esto en ocasiones en que Dios esté tratando con usted. Hay tiempos cuando uno camina con Dios y, en los cuales, Él nos habla; aunque todas las circunstancias estén en contra suya, sólo usted sabe que le ha hablado de una manera tal que es vital marchar hacia adelante.

Cuando los sacerdotes vinieron al Jordán y pusieron sus pies en sus aguas y éstas se dividieron, así sucede a veces con las circunstancias. Usted puede caminar directamente hacia el Jordán y ver cómo se divide.

También puede caminar directamente hacia él, saltar hacia sus profundas aguas y ahogarse, si acaso no tiene la palabra del Señor y no se está moviendo en el orden de la Escritura, siguiendo el consejo apropiado. Entonces, esa no es fe, ¡es presunción!

f. La Paz De Dios. La sexta luz direccional es la paz de Dios. Paz con Dios y la paz de Dios son dos cosas diferentes. Romanos 5:1 dice: Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Cuando usted es salvo, limpiado en la sangre, justificado o cualquier término que quiera usar, en realidad tiene paz con Dios, la cual, es una sensación bastante diferente a la paz de Dios, que viene al corazón del creyente cuando camina en obediencia a Su voluntad divina. Pablo dice en Filipenses 4:6 y 7: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”.

1) Es Su Arbitro. El versículo clave es el número 7: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. “Guardará” es la palabra clave, la cual, significa “actuará como un árbitro”. La paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, actuará como un árbitro.

El propósito de un árbitro, es controlar el juego para que sea como debe ser. Así que, la paz de Dios tiene que actuar como un árbitro para decirnos si hemos cometido “falta” o si actuamos correctamente.

Por ejemplo, usted está en la encrucijada de una decisión y no sabe si tomar el camino de la izquierda o el de la derecha.

2) Haga Su Decisión. Déjeme darle aquí una simple palabra de sabiduría: ¡cuando afronte una decisión, haga una! Muchas personas permanecen diez años en una encrucijada y nunca toman una decisión. Después de que se haya sometido a sí mismo a Dios y la lleve a Él en oración, entonces, haga su decisión.

Aquí es donde la paz actúa como un árbitro: usted ora, la encomienda a Dios y dice: “Muy bien Señor, voy a tomar el camino de la izquierda”. En el momento que usted comienza a seguir ese camino, repentinamente siente que la paz de Dios le deja y se pregunta: “¿Para donde se fue Dios?”.

Cuando Su paz le deja, ése es el momento de detenerse y examinar su situación. Tome nota respecto al lugar donde perdió su paz, vuelva, retorne a tal lugar y diga: “Señor, tomé la decisión equivocada”. Entonces, tome la senda de la derecha, la del bien; al instante notará que la paz de Dios vuelve a su corazón.

Para esos momentos comprenderá que está siguiendo Su voluntad.

g. La Provisión De Dios. Pasemos ahora a la séptima luz: la de la provisión. Busque la provisión de Dios en la dirección hacia la cual se dirige. Hudson Taylor dijo: “Hacia donde Dios guía, Dios provee”. Él continuó diciendo: “La obra de Dios, hecha en el tiempo de Dios, a la manera de Dios, nunca carecerá de Su provisión”. Esa es una ley inmutable y vale la pena recordarla.

1) No Descuide A Su Familia. Las personas que dejan a sus esposas e hijos hambrientos y necesitados sin ninguna provisión porque dicen que “Dios les está dirigiendo para que salgan a evangelizar a América del Sur, están en un grave error”. 1 Timoteo 5:8 declara con claridad: “porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo”.

Hay veces que si uno ha tenido una palabra definida y sólida de Dios, uno camina en fe sin provisión, entrando en una situación imposible. De hecho, si tiene una palabra definida del Señor, ¡usted puede andar en el aire! Pero si no la tiene, puede que se encuentre en una situación terriblemente dura y terminar en un desastre.

No estoy hablando del sufrimiento que una familia pueda experimentar a causa de persecución. El esposo puede ser llamado a compartir el evangelio; por compartir, lo meten a la cárcel y no puede proveer las necesidades de su familia.

Eso es diferente al comportamiento irresponsable que algunos demuestran al viajar a muchos lugares “compartiendo el evangelio”, mientras su esposa e hijos están desamparados en su hogar.

Yo hice un compromiso con Dios hace algunos años cuando estaba tratando conmigo.

Para entonces, yo le dije: “Muy bien, Señor, iré a cualquier lugar, en cualquier tiempo, de cualquier manera, pero con una condición: TÚ proveerás para el pago de mis gastos y yo iré”.

El Señor dijo: “Gracias, firma aquí”. Dios me ha sostenido en ese contrato y ha sido más que fiel en Su parte. He viajado a centenares de miles de millas y nunca me ha llamado para que fuera sin dejar a mi familia la provisión material adecuada.

2) Algunas Veces Él No Provee. Watchman Nee dice que la provisión es uno de los primeros modos que Dios tiene de restringir a sus siervos supercelosos que están yendo más allá de Su voluntad para sus vidas. Él les arrebata la alfombra de la provisión de debajo de sus pies.

Durante doce años Dios me arrebató la alfombra de la provisión de debajo de mis pies. Me mantuvo en una situación de tanta pobreza que apenas podía comprar un boleto de diez centavos para tomar el trolebús para ir de un lado a otro de la ciudad. ¡Ésta es la pura verdad!

Pero cuando Dios cambió esa situación y abrió la puerta, cuando llegó para mí Su tiempo, entonces, Él hizo la provisión.

Yo me habría adelantado a una distancia de años de Dios si hubiera seguido mi voluntad. Él sabe que traté de hacerlo. ¡De hecho, tengo cicatrices en todo mi cuerpo como resultado de querer entrar a través de puertas que no eran la voluntad de Dios que tocara! Dios utilizó la falta de provisión todos esos años para mantenerme donde Él quería, con la finalidad de prepararme.

Por lo tanto, hemos visto en la promesa de Dios para guiarnos continuamente, que Él nos provee con siete luces direccionales para mantenernos sobre el camino correcto en nuestro caminar cristiano. Hablamos de tener una convicción interna de lo que Dios quiere que hagamos; de la necesidad de que esa convicción esté en línea con la Escritura; de la confirmación profética que nos da dirección; de la sabiduría del consejo piadoso; de las circunstancias que confirman; de la paz de Dios que actúa como árbitro; y, finalmente, de la provisión de Dios.

D. ÉL NOS GUÍA EN OBSCURIDAD

Pero hay todavía otra manera en la que Dios guía, y la encontramos en Isaías 42:16: Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé”. El versículo 19 continúa diciendo: “¿Quién es ciego, sino mi siervo? ¿Quién es sordo, como mi mensajero que envié? ¿Quién es ciego como mi escogido, y ciego como el siervo de Jehová?”.

Hay ocasiones en sus relaciones con Dios, que no sabrá qué camino va hacia arriba, hacia abajo o hacia los lados. ¿Se ha encontrado alguna vez en esa situación?

Si se encuentra bajo el castigo, tratos y disciplinas del Señor, al igual que José cuando estaba en la prisión del Faraón, incapaz de encontrar una sola luz direccional, sin saber lo que está sucediendo allá en el mundo, ni qué camino seguir.

1. Afiáncese A La Fe

Todo lo que deberá hacer es afianzarse a la fe. Si su vida está encomendada al Señor y no está caminando en rebelión voluntaria contra lo que Él dice, entonces, DIOS LE ESTÁ GUIANDO. Él nos conduce por la luz o puede conducirnos por la ceguera, pero de cualquier manera, Él nos conduce.

2. Él Siempre Estará Contigo

Al contemplar los valles mas obscuros de mi vida, cuando parecía que Dios se había alejado, ahora veo que Él siempre estuvo conmigo. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti” (Is 43:2). Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan” (Is 58:11).

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